
No es que quiera competir con cuanta bordadora anda suelta por el mundo, mostrando sus grandes obras realizadas por sus hábiles manos.
Simplemente tenía este pantalón casi nuevo, con tremendo lamparón de lavandina. Así que como la cosa no está para desechar ropa, me acordé de aquello que mi maestra de "Actividades Prácticas" de 4° grado me supo enseñar. Gracias seño!!! Gracias a ud. puedo seguir luciendo mi pantaloncete con cierto orgullo.





Los hilos me los regaló
Celes. Gracias amiga por colaborar con la materia prima.